El lobo y el virus

Hola, soy el Lobo. Sí, el Lobo que tantas veces aparece en los cuentos que te leen. 

Pero sabes qué, no soy un lobo malo como te han hecho creer esas historias. Déjame contarte mi versión, para que puedas sacar tus propias conclusiones.

Cuando se escribieron esas historias, el mundo sufría un virus muy peligroso. Una enfermedad que viajó por el todo el mundo y se convirtió en lo que llamamos pandemia. Pero como yo era un lobo, el virus a mí no me podía contagiar. Y me propuse ayudar a cuanta más gente pudiera. 

Por ejemplo a los abuelos. Las personas más viejitas eran las más débiles ante ese virus. Y los niños, eran quienes podían contagiarlos de la manera más letal. Fue así que un día le sugerí a la abuelita de Caperucita Roja disfrazarme de ella para que pudiera estar distanciada de su nieta por un rato. En esos tiempos, debíamos tomar distancia unos de otros.

Luego le pedí a la mamá de los 7 Cabritos que se quedara en casa. Y que si igualmente debía ir a trabajar, que se pusiera tapabocas y que yo me quedaba cuidando a sus hijos hasta que regresara. 

A los 3 Cerditos les pedí que construyeran un hospital lo más fuerte y rápido que alcanzaran. Luego lo soplé y lo soplé para ver si resistía, así quedaba pronto para recibir a los enfermos.

Con el tiempo, todos los habitantes resistieron el virus como yo, y nadie volvió a contagiarse.

Pero lo más importante, es que aprendimos a no creer todo lo que nos contaban. Aprendimos a escuchar y a elegir. Para no asustarnos con cualquier historia. A veces, las mentiras son más peligrosas que el propio virus.

Ahora que tienes mi versión de los hechos, qué piensas: Soy un lobo malo o bueno.

De: Martín Sica. Dedicado a: Facundo y Joaquín.

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