La valentía de Miguel

Un día, Miguel jugaba en el parque. Corría entre los árboles mientras jugaba a las escondidas con sus amigos. Luego se cansaron de correr y Miguel quería subirse a su columpio favorito, pero ahí estaba sentado el señor Coronavirus. Miguel era un niño muy valiente así que se acercó al señor Coronavirus y le preguntó qué hacía en su columpio a lo que el señor le respondió que como él era un niño muy valiente, tenía que darle un mensaje muy importante. Miguel, muy valientemente se sentó a su lado a escucharlo. El señor Coronavirus le contó que él era un virus que se metía en los cuerpos de los humanos y los hacía toser, les daba fiebre y venía de la misma familia que la gripe y el resfriado y también empezó volando sobre las calles de la ciudad de China. Él era más fuerte que todos, es por esa razón que siempre llevaba una corona y había viajado desde China hacia todos los países del mundo. Él quería decirle a Miguel personalmente, que ya no podría salir al parque a jugar con sus amigos porque los debía proteger y a sus padres también. Le contó que había una solución para que los humanos no se contagiaran y que él sería el encargado de llevarle el mensaje a todos los demás. Solo debía seguir los siguientes pasos:

1. Lavarse las manos cantando su canción favorita.

2. Si tose o estornuda ¡Debe taparse haciendo el saludo ninja! 

3. Intentar no tocarse los ojos, nariz o boca. 

4. Intentar no salir al parque, no saludar, ni tocar a otras personas.

5. Escuchar lo que los adultos le dijeran para saber cómo cuidarse y así proteger a sus amiguitos y a su familia. 

El señor virus con su corona puesta le prometió a Miguel que esto sería durante un tiempo muy corto y que, aunque a veces las ganas de salir a jugar crezcan, quedarse en casa lo convertiría en un superhéroe como las personas que están cuidando a quienes el señor Coronavirus había enfermado. Ellos son los héroes que están en el mundo para que pronto pudiéramos volver a jugar a la pelota en la calle. 

Así fue como Miguel ayudó al mundo, cuidando a los demás y diciéndole al todos, el mensaje que el señor Coronavirus le había contado.

De: Daniela Archila. Dedicado a: las Zoes.

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